Tu sonrisa vende, incorpórala a tu estrategia de marketing

 

sonrisa estrategia marketing

Nos encontramos en un mundo que va muy deprisa, quizás demasiado deprisa. Cuando entramos a un negocio a comprar algo, uno de nuestros objetivos es salir pronto de allí, no esperar, para seguir con nuestra ajetreada agenda del día.

Sin embargo, una vez allí, sí que hay un elemento, un factor, que puede hacer que rebajemos por un momento ese nivel de estrés, que bajemos la guardia inconscientemente, y que eso desemboque en aumentar nuestro gasto en ese comercio o que elijamos esa tienda por encima de otras para volver una y otra vez. Me estoy refiriendo a la sonrisa.

La sonrisa, factor clave desde antaño

Ya lo dice un antiguo proverbio chino“a man without a smiling face must never open a shop” (un hombre sin una cara sonriente no debe nunca abrir un negocio).

En un mercado como el actual, donde reina la variedad de oferta, donde tenemos al alcance de la mano un sinfín de opciones, donde la diferenciación por producto o por precio es complicada en la mayoría de los casos, existe una tercera vía, igualmente efectiva, que puede resultar el factor diferencial para el éxito de nuestro negocio: la atención al clientecanalizada en un primer momento por atender con un trato agradable, cercano y una sonrisa.

Un vendedor que recibe al cliente y gestiona su transacción comercial con una sonrisa genera confianza, hace más interesante lo que estamos diciendo, transmite honestidad, crea un ambiente más relajado y mejora la imagen del negocio en general. Y lo más importante, está demostrado que aumenta la fidelidad del cliente e incluso su gasto en cada interacción con el negocio.

Cabe diferenciar entre lo que llamamos “la sonrisa social”, una sonrisa solo “de boca”, y una sonrisa más genuina, donde actúan también muchos otros músculos faciales, sobretodo de la zona de los ojos. Obviamente esta segunda sonrisa es la que mejores efectos tiene. (Tipos de sonrisas).

ESTUDIOS

De todos los estudios a los que he accedido, el  más interesante a mi juicio ha sido el siguiente:

Se mostró a unos voluntarios una serie de imágenes con caras neutras (ni tristes, ni enfadadas, ni alegres…). Sin embargo, al primer grupo se les introdujo entre ellas imágenes subliminales de caras sonrientes, mientras que al segundo grupo esas imágenes subliminales eran de tristeza o con el ceño fruncido.

Al finalizar el test, ambos grupos indicaron que no se habían sentido ni más alegres ni más tristes al ver las imágenes. Pero tras ello, eran invitados a servirse bebida de una jarra, cada participante la cantidad que quisiera.

Resultado sorprendente:

Los participantes del grupo de caras subliminales sonrientes, no solo se vertieron más bebida en sus vasos, si no que al ser preguntados por el precio que pagarían por ese vaso, estaban dispuestos a pagar casi el doble de media que el otro grupo.

Si lo extrapolamos a un negocio, no suena nada mal, ¿verdad? Y si tienes trabajadores a tu cargo, no olvides que ellos son tus primeros y más importantes clientes.

Al final, es todo sentido común, ya que ¿quién no prefiere que lo reciban con una sonrisa? Sin embargo, muchas veces no es así. Por ello, aunque es cierto que en ciertas ocasiones por diversas circunstancias es difícil, si estás de cara al cliente yo te diría: ¡Sonría por favor! 🙂

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